Consejos para afrontar la pérdida de un ser querido

Enfrentarse al fallecimiento de una persona de la familia, una pareja o un amigo no es fácil. La situación no solo se centra en el momento de la muerte, el velatorio, etc. sino que se alarga en el tiempo: hay que convivir con el vacío que se genera. Y eso, en ocasiones, puede llegar a resultar muy doloroso.
En estas situaciones, preguntarse cómo superar el duelo es normal. No quiere decir que no se eche de menos al ser querido, sino que hay que aprender a convivir con la pérdida, pero sin que esto nos haga quedarnos instalados en el dolor.
Psicólogos y terapeutas han trabajado extensamente sobre cómo superar el duelo y coinciden en identificar ciertas fases o herramientas a las que recurre la mayor parte de la gente cuando se produce la muerte de un ser querido.
Cómo superar el duelo: entiende lo que sientes
El duelo es una sensación compleja, que hace que la persona no transite solo por un sentimiento, sino por una sucesión de experiencias y sensaciones que hacen que todo sea todavía más difícil.
La ira, la tristeza, el miedo o la sensación de orfandad son los principales. Sin embargo, no son los únicos. Muchas personas también experimentan alivio. Esto ocurre, por ejemplo, cuando el ser querido ha pasado por una larga enfermedad.
Todo ello puede generar una gran frustración o incluso confusión. Por eso, lo más importante es que te respetes a ti mismo o a ti misma en ese momento: cada persona afronta la pérdida de un ser querido de una manera distinta y no existe un modo correcto de hacerlo.
Lo que sí es importante es que, poco a poco, se haga un esfuerzo por comprender lo que se siente: ¿es solo pena? ¿Estás enfadado? ¿Por qué? ¿Quedaron cosas sin decir?
Hacerse esas preguntas, tal y como surgen y sin ninguna presión, ayuda a entender qué es lo que se experimenta y cómo esos sentimientos evolucionan conforme va pasando el tiempo.
Acepta el proceso sin exigirte demasiado
Nadie sabe cómo superar el duelo de una madre, un hijo o el mejor amigo de manera efectiva. Se trata de un proceso que duele y que en algunas personas será más largo que en otras.
Esto no tiene nada que ver con cosas como el nivel de vinculación con la persona fallecida o con la fortaleza o debilidad de quien se queda: las emociones fluyen de la manera en que surgen y comprender eso es el primer paso hacia la recuperación.
Es importante no dejarse llevar por la exigencia ajena. En ocasiones, y con el único objetivo de animar y ayudar, las personas del entorno pueden decir cosa como “no es para tanto”, “tienes que superarlo” o “ya ha pasado demasiado tiempo”.
Entiende por qué lo hacen: porque te quieren. Pero también pídeles espacio y no sientas que no lo estás haciendo bien por cómo te sientes… En un segundo paso, trabaja para que tu conciencia tampoco te repita esas frases.
Apóyate en tu entorno y busca ayuda cuando lo necesites
A la hora de superar el duelo, apoyarse en el entorno es una buena idea. Muchas personas optan por encerrarse en sí mismas y sienten que deben superar esos malos momentos por su cuenta.
Ciertamente, la familia y los amigos no tienen la solución mágica para sentirse mejor, pero sí pueden estar presentes para compartir las fases del duelo y, sobre todo, para reforzar cada paso que se da hacia la recuperación.
Salir a tomar un café, dar un paseo o ver una película en el cine son pequeños gestos que pueden suponer un gran avance a la hora de recuperarse del dolor y la soledad.
Cuando el entorno más cercano no es suficiente y la persona que pasa por duelo siente que no es capaz de encontrarse mejor poco a poco, siempre se puede recurrir a ayuda profesional.
Una terapia psicológica es la mejor manera de cuidarse: aprenderás a entender el motivo de tu dolor, a convivir con él y, sobre todo, a gestionar la ansiedad y la angustia que te causa que la otra persona ya no esté cerca.
Avanzar poco a poco: cambios que ayudan a seguir adelante
Algunos pequeños hábitos, que requieren esfuerzos mínimos, pueden ayudarte a salir adelante. En concreto, desde Grupo La Nave te planteamos recurrir a espacios de almacenamiento para guardar los enseres personales de tu ser querido con los siguientes objetivos:
Retira los objetos personales del fallecido
A muchas personas les causa dolor ver la ropa, el sillón u otros objetos personales de la persona que falta en sus vidas. En ese sentido, es aconsejable retirarlos de la vista. Esto se puede hacer de manera paulatina o todo de una, dependiendo de las necesidades de cada individuo.
En ocasiones, la falta de espacio de almacenamiento puede ser un problema. Afortunadamente, es posible alquilar trasteros o minialmacenes para guardar todos esos muebles, ropa y objetos. Más adelante, cuando el duelo esté superado, se puede pensar en qué se quiere hacer con ello.
Cambios de rutina
Es posible que ya no te tumbes en el amplio sofá que teníais para ver películas, o bien que ya nadie use la mesa de manualidades que estaba siempre en medio de la salita de estar…
Ordenar, mover, retirar y guardar esos objetos no solo es algo funcional y que sirve para gestionar el espacio, también tiene implicaciones psicológicas: es una forma de ayudarte a pasar página y no recurrir a las rutinas de siempre, donde la ausencia va a ser más notable.
Orden exterior para lograr un orden interior
Más allá de pensar en los objetos personales de otra persona, se puede hablar de todo aquello que, de pronto, causa desorden físico y visual en el hogar. Esto, que puede no haber molestado nunca, consigue convertirse en un problema en situaciones como la pérdida de un ser querido. Es habitual encontrarse con personas que hablan de que en su casa se «ahogan» porque no hay suficiente espacio.
Está demostrado que el orden provoca un intenso alivio mental que se traduce en una mayor claridad mental y una tranquilidad claves para superar el proceso de duelo.
Puedes conseguir esa sensación de control sin deshacerte de tus objetos personales. Para ello, guárdalas en un trastero hasta que pase el momento en el que las emociones te desbordan: podrás recuperarlos cuando te sientas preparado o preparada para ello.