Envejecer en casa: cómo adaptar la vivienda al paso de los años

Cómo preparar el hogar para envejecer con autonomía

Envejecer en casa

Nuestra casa es el escenario de gran parte de nuestra historia vital. Con el paso de los años, las necesidades de nuestro cuerpo cambian, y adaptar nuestro entorno se convierte en la mejor estrategia para envejecer en casa manteniendo el control sobre nuestra rutina y la libertad de movimiento que tanto valoramos.

Por qué conviene preparar la vivienda para la vejez

Cuidar la salud es fundamental, pero el cuerpo cambia con el tiempo y las necesidades no son las mismas a los 70 que a los 50. Prepararse para esta realidad no implica resignación, sino todo lo contrario. Es una forma de anticiparse para no perder la autonomía. La gran mayoría de las personas mayores en España, cerca de un 87 %, desea seguir viviendo en su propio hogar, según estudios del Imserso.

Sin embargo, la falta de accesoriedad en las viviendas es un problema real. Datos de la Fundación La Caixa indican que uno de cada cinco mayores de 65 años reside en viviendas con problemas graves de accesibilidad o confort.

Estos problemas, como la ausencia de barras de apoyo o suelos resbaladizos, convierten la casa en un lugar de riesgo. Las caídas son una de las principales causas de pérdida de independencia en la vejez. Por eso, adoptar medidas preventivas no es un gasto, sino una inversión en seguridad y tranquilidad a largo plazo. 

Cómo debe ser una vivienda segura para envejecer en casa

Una casa adaptada debe facilitar los movimientos cotidianos, reducir el riesgo de caídas y permitir que las personas mayores mantengan su autonomía el mayor tiempo posible y puedan envejecer en casa con toda la comodidad posible. Para ello es aconsejable realizar pequeños cambios en las estancias de uso diario.

Adaptar el baño para ganar seguridad

El baño es una de las zonas que requiere mayor atención, ya que el agua y las superficies mojadas aumentan el riesgo de resbalones y caídas. Una de las actuaciones más recomendables consiste en sustituir la bañera por una ducha a ras de suelo.

La instalación de un asiento y barras de apoyo facilita la entrada, la salida y el aseo diario. También conviene optar por grifos monomando, ya que resultan más sencillos de utilizar para personas con poca fuerza en las manos o problemas de movilidad derivados de la artrosis.

Mejorar la accesibilidad de la cocina

En la cocina, la distribución de los elementos debe adaptarse a las necesidades de la persona. Los utensilios que se utilizan a diario deben colocarse a una altura intermedia para evitar que sea necesario agacharse demasiado o utilizar escaleras y taburetes.

Los cajones de extracción total permiten acceder a su contenido con mayor facilidad, mientras que los sistemas de cierre amortiguado aportan comodidad y reducen los movimientos bruscos. También es aconsejable mejorar la señalización visual de los electrodomésticos para que sus funciones puedan identificarse con facilidad.

Crear un dormitorio cómodo y seguro

El dormitorio debe ofrecer suficiente espacio para moverse alrededor de la cama sin obstáculos. Un colchón con una firmeza adecuada puede facilitar la incorporación, sobre todo por la mañana o después de permanecer varias horas tumbado.

La distribución del mobiliario también merece atención. Conviene mantener los recorridos despejados y evitar esquinas salientes o muebles que puedan provocar golpes, especialmente durante la noche.

Cómo adaptar una casa para personas mayores

El proceso de adaptar casa para personas mayores no implica necesariamente realizar una reforma integral. En muchos casos, pequeños cambios en la distribución, los sistemas de seguridad y los elementos de uso cotidiano pueden mejorar de forma notable la autonomía y reducir el riesgo de accidentes. Estas son algunas de las medidas que conviene valorar:

  • Facilitar el uso de puertas e interruptores. Sustituir los mecanismos difíciles de accionar por soluciones sencillas, como manillas ergonómicas e interruptores colocados a una altura accesible, facilita los desplazamientos por la vivienda.
  • Aumentar la seguridad en el baño. Los asientos y barras de apoyo en la ducha, los elevadores para el inodoro y las superficies antideslizantes reducen el riesgo de caídas y facilitan las tareas de higiene.
  • Eliminar obstáculos en las zonas de paso. Conviene retirar alfombras sueltas, cables y muebles que dificulten la circulación. Los espacios amplios y despejados permiten caminar con mayor seguridad, especialmente si la persona utiliza bastón, andador o silla de ruedas.
  • Instalar detectores de humo y gases. Los detectores de humo, gas y monóxido de carbono pueden alertar rápidamente ante una situación de riesgo. Algunos sistemas también permiten enviar avisos a familiares o servicios de asistencia.
  • Aprovechar las posibilidades de la domótica. Los sistemas que responden a comandos de voz permiten controlar luces, temperatura, persianas u otros dispositivos sin necesidad de desplazarse. Aunque pueda parecer una tecnología complicada, las soluciones actuales son bastante intuitivas y una persona mayor puede aprender las instrucciones básicas en poco tiempo.
  • Prestar especial atención a las escaleras. Si la vivienda tiene varias plantas, es recomendable mejorar la iluminación, colocar pasamanos y utilizar bandas antideslizantes en los peldaños. Cuando subir y bajar escaleras supone un riesgo, un salvaescaleras puede facilitar el acceso entre plantas. Si existe una habitación disponible en la planta inferior, puede convertirse en dormitorio y situarse cerca de un baño. 

Cómo organizar la vivienda para ganar espacio y movilidad

Una vivienda despejada es una vivienda segura. Retirar muebles voluminosos, alfombras que sobresalen o cualquier objeto que pueda convertirse en un obstáculo es esencial. Al liberar zonas de paso y habitaciones, se facilita la movilidad y se reducen drásticamente las posibilidades de tropezar o caer. El espacio libre no solo es más seguro, sino que también ayuda a sentirse más tranquilo y a moverse con soltura.

El reto de mantener el hogar ordenado y seguro a veces implica tener que guardar o almacenar objetos personales y muebles que ya no se usan a diario, pero que tienen un valor sentimental. En estos casos, contar con un espacio adicional para guardar estas pertenencias puede ser de gran ayuda.

Un lugar donde almacenar recuerdos o muebles de temporada permite mantener la casa diáfana y funcional. Es una forma de dar un nuevo aire al hogar sin tener que desprenderse de aquello que forma parte de nuestra historia.

La casa es nuestro santuario, y merece el cuidado necesario para que, independientemente de la edad, podamos sentirnos dueños de nuestro espacio y que envejecer en casa sea una experiencia plena, segura y llena de confort. Si buscas el lugar ideal para custodiar tus pertenencias mientras realizas esta transición, en Grupo La Nave te ofrecemos soluciones a medida para almacenar lo que más quieres con total seguridad. 

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